LA GESTA CONTINÚA…

Hola amigos, vengo a continuar el relato de mi épica gesta. De la tarea que me elevará al parnaso de los héroes griegos: de como tras doce años y renegar de pintar miniaturas he vuelto a ello. Si queréis saber más de que va esto, podéis leer aquí el proyecto.

Mi entrenamiento como héroe, comienza montando las miniaturas. Yo, que casi no me acuerdo de coger un cúter, tenacilla en mano cual Heracles reencarnado me dispuse a separar de las matrices los pequeños roedores.

La gesta se saldó con una victoria parcial de las miniaturas, porque a pesar de que me monté las veinte que me había propuesto, están llenas de pinchitos que me clave en no pocas veces. Pero las guerras no se ganan en batallas aisladas, me vengaría en breves.

Montadas
Decidido a derrotarlas en un golpe magistral, agité el spray con la furia de Ares y me di cuenta de un pequeño detalle: ya ni me acordaba de a cuanta distancia había que echarlo. Los sabios preceptores que me aconsejan (mi compañero de club Miguel y el resto de integrantes de este blog) me habían advertido de que los sprays son oscuros y albergan numerosos horrores. Tan pronto te granulan la miniatura como te cubren los detalles. De pronto, me fijo que en el propio imprimador hay una distancia aconsejada, así que ni corto ni perezoso me medí el brazo (si, señores con 28 años… la guerra exige medidas desesperadas) y calculé la distancia. Tras unas primeras miniaturas algo cutres, me hice con la distancia y parecía el Billy el niño del spray. La batalla se saldó a mi favor. Condotierro 1 – Ratas 1. Todo se decidiría en el siguiente round….

imprimación

Ahora si que sí. La prueba de fuego, aquella donde los dioses me mirarían para ver si soy digno de entrar en su morada para beber el néctar… (¿os he dicho alguna vez que amo la parafernalia?). Tras estudiarme el tutorial que me mandó -cual Filoctetes contemporáneo- Miguel, preparé todo y empecé a darle al pincel. Aquí, recordé casi todo lo que había olvidado de mis tiempos “pintoriles” y me costó sudores encontrar una textura adecuada a la pintura, tuve que corregir unos ocho millones de veces y templar mi pulso de robar panderetas para no salirme demasiado. En resumen, pinté los colores base que veis en la foto, le di pincel seco con Leadbletcher a las partes metálicas y después le di un baño con la tinta Agrax Earthshade para dar contrastar.

Tras un secado prudencial, le hice los detalles como el ojo y los dientes. Y este es el resultado:

Pintada

Sé que no es perfecta ni mucho menos, pero me he divertido pintándola la verdad. Además he detectado errores y ya tengo una lista de objetivos que mejorar. Por ejemplo la transición entre la mano y la piel del brazo… Así que de momento lo dejaremos en un empate técnico. 1-1. Me parece justo, sólo quedan cerca de cien ratas (contando sólo tropa básica) para vencer la guerra.

Ahora mi objetivo es empezar a pintar en cadena de veinte en veinte unidades para ir cogiendo soltura con el pincel. En cada tanda intentaré un paso nuevo hasta controlarlo. Me han comentado no se que ho****s de la paleta húmeda, a mí me suena como a brujería que necesita ser purgada, pero eso será otra entrada…

Pintada 2

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