Conan

— ¿Qué es lo mejor de la vida? 

— La extensa estepa, un caballo rápido, halcones sobre tu puño y el viento en tu cabello. 

— ¡Mal! ¿Conan, que es lo mejor de la vida?

—Aplastar enemigos, verles destrozados y oír el lamento de sus mujeres.

 

Como suele ser tradición (recordad que sólo hace falta repetir una cosa tres veces para que lo sea) nos reunimos todo el equipo del Chichimec Team para celebrar el fin de año con lo que mejor se nos da hacer: jugar. Estuvimos casi todos, pues Miguel tenía que ir a cazar Skavens en las fronteras del Imperio, y el invitado de honor fue Conan de Monolith.

Desde que en 1932 Robert E. Howard diera vida a nuestro icónico bárbaro en las páginas de Weird Tales ha habido multitud de formatos que han intentado acercar esa mítica Era Hiboria ante nuestra humilde realidad. Todos tenemos en mente esos comics de Marvel o el relevo que cogió Dark Horse, gracias al cual podemos encontrar al gran Kurt Busiek escribiendo los guiones. Amén de juegos de ordenador y algún que otro intento de juego de mesa, tenemos ante nosotros un producto que adapta las mecánicas de los juegos de mazmorras (Dungeon Crawler) como Heroquest o Descent a toda esa fantástica mitología que Howard nos regaló. ¿Lo consigue? Coged vuestros petates y acompañadme a descubrirlo.

Como todo buen juego de mazmorreo, uno de los jugadores hará de “master” y el resto elegirá un personaje. Así pues, se mirará en la guía de misiones cual se quiere jugar, se prepara el tablero (que puede contener información oculta o no) y se reparten los personajes con los objetos que te marque la guía. Luego, los jugadores gastarán unas gemas que tienen en sus hojas para hacer acciones. Cada gema gastada en las mismas (por ejemplo atacar) te permitirá tirar un dado base que marque tu hoja. Cuando todos los jugadores hayan gastado las gemas que consideran oportunas, le toca al “master” que también tiene unas gemas con las que activar monstruos y peligros del juego. Digamos que sobre este, en apariencia, sencillo sistema descansa todo el juego.

Visto de esta manera, podemos pecar de ver un juego simplón y algo frío, pero si analizamos más en detalle observaremos como todo derrocha sabor a Hiboria por todos sus componentes. Para empezar, las gemas gastadas en tu turno, van a una casilla de reserva y recuperas por turno unas dos gemas si decides estar activo (puedes gastar gemas en todas las acciones en tu turno) o unas cinco si estás pasivo (sólo puedes gastar gemas en defenderte, que por cierto son gemas que gastas en el turno del “master”). Además, todo el daño que no consigas parar son gemas que pasan a una tercera casilla de donde no saldrán si no es mediante pociones de curación. Por lo tanto, tenemos un genial sistema donde sientes realmente que un personaje cuando más cansado o herido está, menos opciones de hacer cosas tienes. Es algo que me pareció sublime. Por si fuera poco, el equipo te da dados extras cuando pones gemas en la acción que marca, o te deja volver a tirar dados o incluso te regala dados gratis (como por ejemplo las armaduras, que te dejan tirar un dado al recibir un ataque).  Y por si todo esto no os ha flipado ya, cada personaje tiene unas habilidades impresas en su hoja que van desde saber tirar magia, escalar paredes, hacer ataques en área o incluso, comandar aliados que luchen por él o lo protejan.  Una variedad de acciones increíble.

En el lado del “master” hay una ingeniosa manera de controlar que no esté activando siempre los monstruos más fuertes y deje a las “masillas” fuera de todo combate. Tiene unas fichas que representan los enemigos que hay sueltos por el escenario y encima tienen un número. Cada vez que usa un grupo de enemigos, mueve su imagen al final de la cola, consiguiendo un refresco de unidades bestial. Por ejemplo: si los arqueros bosonios tienen encima un uno, sólo me costará una gema activarlos, pero acto seguido se irán al final de la cola, subiendo su coste de activación a ocho gemazas. Siendo que estas gemas me sirven también para potenciar su movimiento, su ataque, sus hechizos, etc… hace que el controlador de todos ellos tenga que pensar muy bien donde gastar los recursos que tiene por turno. Otro toque de genialidad es que hay una ficha por escenario que permite hacer acciones especiales (sacar refuerzos, invocar demonios…) que es parte del track también, siguiendo el mismo principio de activación que todos los enemigos.

Ahora que hemos hablado de las maravillas del juego, también tengo que darle un pequeño tirón de orejas. El manual está explicado de manera muy superficial. La empresa ha mandado la beta con sus ejemplares, prometiendo que en breves llegará el definitivo. Si bien la beta es muy jugable, deja bastantes situaciones a la interpretación de los jugadores, siendo necesario aplicar un poco de esa “lógica rolera” sobre líneas de visión y demás gajes del oficio. Como recomendación os doy la de que el “master” tenga la última palabra sobre lo que se puede o no hacer.

La calidad de las miniaturas es irregular como poco, hay miniaturas que están esculpidas que da gloria verlas y otras que parecen hechas con los recortes de plastilina que sobra el día del padre, buscad imágenes por internet y veréis a lo que me refiero. Las misiones, si bien son muy muy variadas (nosotros jugamos tres: rescatar a una princesa, asaltar un barco y entrar en una fortaleza) sólo se juegan en dos tableros reversibles fijos con algunos añadidos móviles como escombros, cofres y mobiliario. Esto último no es una queja en sí, pero es que el Descent me tiene muy mal acostumbrado.

Por ir resumiendo, decir que me pareció un juego fantástico, muy sencillo de aprender (en el tercer turno ya vi todo lo que me ofrecía y me dediqué a exprimirlo) y con MUCHÍSIMO  sabor a Conan. Da lugar a una narrativa fantástica donde te sientes un héroe saltando de barco a barco, mientras tu compañera te cubre con sus soldados. En un turno donde aguantas in extremis todos los ataques enemigos, gastas un montón de energía y logras cargarte a un gran grupo de enemigos mientras todo se va haciendo un caos a tu alrededor…

Así que no puedo más que recomendarlo a todo el mundo que disfrute con juegos donde la narrativa esté por encima de la aplicación escrupulosa del reglamento, y es que, además de lo que dice Conan, lo mejor de la vida es construir esas historias heroicas junto a tu grupo de amigos mientras haces rodar unos dados.

Anuncios

Un pensamiento en “Conan

  1. Pingback: Ludopropositos de Igcaspe | Chichimec Team

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s