[Punkapocalyptic] Mutardos

La figura de tres brazos tosió tan fuerte que hizo temblar las paredes metálicas más oxidadas de todo el Páramo. El tipo, formado por otros dos tipos, se acercó corriendo o algo parecido hasta la figura cubierta por una vieja bandera decorada con estrellas blancas sobre un fondo azul raído

─ Tranquilo hijo mío, Almendrón está aquí para cuidarte. Mírame a los ojos y te sentirás mejor. No, a eso de arriba no, está seco, aquí abajo, a la cabeza grande.

Sin pasar apenas unos segundos, la figura encamada dejó de toser y empezó a observar la roñosa habitación que lo contenía. Miró su cuerpo y estaba lleno de cicatrices, sólo se acordaba de haberse desplomado encima de las casas más llenas de mierda que encontró. Intentó hablar, pero sólo se le escapó una baba muy espesa.

Almendrón se la secó con todo el cuidado que sus pequeños brazos le permitieron.

─ No te preocupes, esos mierdas del Páramo te dejaron bien jodido. Creen que pueden abusar de nosotros, se ríen de nosotros, nos intentan engañar porque piensan que somos todos monguers, pero pronto eso cambiará. Ya lo creo, ten por seguro que Almendrón hará que nos respeten esos joputas. Te presentaré al resto.

El convaleciente se incorporó casi por arte de magia ante la penetrante mirada del tío con la cabeza gorda. Salieron de la habitación y vio muchos pares de ojos, más que personas, observarlo.

─ Este es Patalambre. Es nuestro mejor explorador, no hay quien pille al condenao’.

Patalambre escondió la cabeza con algo parecido a vergüenza y extendió la lengua para estrechar la mano al nuevo.

─ Di de portdas bien, te enseñaré lod mejodes ditios para coder codas.- dijo mientras recogía la larga lengua prensil.

─ Esta es Canela.- dijo Almendrón mientras señalaba a un esbelto cuerpo de mujer adornado con una larga cola prensil y cara de insecto.─ si la tratas con cuidado será tu mejor amiga, pero ojo te sobrepases, no probará cosa más amarga que una de sus puñaladas.

Canela hizo una fina reverencia mientras no dejaba de balancear la cola juguetona.

Antes de presentar al siguiente, Almendrón le señaló que vigilase el suelo no resbalase.

─ Este es Gusiluz, está obsesionado en que puede proporcionarnos toda la electricidad que necesitemos sin pagar los excesivos costes que nos exigen. Aunque hasta ahora sólo ha conseguido envenenarse y que tengamos que graparle la máscara. ¿Verdad Gusi?

La voz sonó metálica detrás de los filtros.

─ Sólo fue una puta vez, Betsy se tira martinejos cada dos por tres y no veo a nadie que se lo recuerde cada vez que viene alguno. En fin, no hagas caso a estos, bienvenido amigo. ─ dijo el ser mitad gusano.

Algo parecido a un perro pasó en persecución de un martinejo entre las piernas del ser de tres brazos, desequilibrándolo.

─ Mira, ahí tienes a Betsy, será mejor que no dejes que te lama mucho. Le gusta ablandarte antes de intentar comerte. No te fíes. ─ le advirtió Almendrón entre risas.─ Sólo queda presentarte a Muchacanne, lo rescatamos del pozo de lucha cuando lo querían sacrificar por haber perdido un brazo. ¡Qué joputas, si aún le quedan tres! No habla mucho, pero pega lo suficiente.

La inmensa mole de carne le sonrió debajo de su casco entretenido animando a Betsy intentándose calzar al martinejo.

─ Y bueno, que me dices ¿quieres ser parte de los alegres de Almendrón? Somos una familia y en estos días no hay nada más importante que eso ¿verdad?.─  todos asintieron al unísono.─ Nos vengaremos de los joputas que te molieron a palos, y después iremos a por los joputas que nos intentan timar en Puentechatarra y aluego de eso iremos a por los otros joputas y así, algún día, nosotros seremos los joputas a los que algún día otros menos joputas quieran patear.

Todos estallaron en vítores.

─ ¡Sí! ¡Quiero ser uno de los alegres! ─ gritó el nuevo miembro

“¡Gooba-gooble uno más! ¡Gooba-gooble uno más!” Empezaron a corear todos los que sabían articular palabras. Si tuviera lacrimales, Almendrón lloraría, le encantaba ver a sus pequeños contentos.  Ha ido recogiendo uno a uno hasta formar este sólido grupo y hacerles sentir que hay gente que se preocupa hasta por su última escama.

─ Genial. Lo primero que necesitas es un nombre, que te parece ¿pequeño tío Sam? No, mejor Sammy. ─ el nuevo asintió con la cabeza. ─ Tu primera tarea será alimentar a los pochos de fuera. Esos mingasfrías no valen ni pa’ cebo de mongolongo pero no veas lo útiles que son en grupo. Eso sí, no saben diferenciar entre una mano que se mueve y una que no, así que ten cuidado. Cuando acabes ven a verme, Patalambre vio a unos chatarreros acercase hacia aquí, si se piensan que somos fáciles de saquear…

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Pues espero que hayáis disfrutado la introducción a mi banda de la nueva locura en la que andamos metidos algunos, el juego creado por Bad Roll Games: Punkapocalyptic. Pronto esperamos probarlo y subir algún reporte por aquí, me gustaría que estos fuesen acompañados de narrativa, pero veremos el estado de ánimo.

No quiero seguir aburriéndoos más, pero no puedo despedir mi entrada sin darle las gracias a Roberto, de Surus Creations que me ha permitido usar las fotos que sacó a mi banda. Tanto el pintado como las bases son suyas, así que si os molan no dudéis en visitar su web porque tiene cosas estupendas, amén de un servicio envidiable.

¡Nos vemos en el Páramo!

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